10 de febrero de 2006

Las Heras: Terminó el conflicto.

Acordaron los manifestantes con las petroleras, levantaron la medida de fuerza y hay un impasse hasta el mes de abril. Encuadramiento en convenio petrolero y pago de salarios caídos son las pocas conquistas que obtuvieron y quedó el caos.
Por confirmación de fuentes propias se ha podido determinar que finalizó el conflicto en la localidad de Las Heras, decisión que se tomó en una asamblea a las 17:45 hs por parte de los manifestantes en plena ruta 43.
Un grupo de manifestantes encabezados por Mario Navarro decidió aguardar hasta el mes de abril, fecha probable que el gobierno nacional prometió tratar una modificación en el impuesto a las ganancias y levantó la medida de fuerza, abandonando la ocupación de la ruta donde permanecía la gente aún cuando no tenían cortada la arteria provincial.
Dentro del acuerdo que sostuvieron entre las partes, si bien las petroleras no aceptaron hacerse cargo de absorber la diferencia generada por el impuesto a las ganancias hasta el mes de abril, aceptaron pagar la totalidad de los salarios caídos, el compromiso de no aplicar sanciones y todo el personal de la UOCRA que trabaja en las petroleras pasan a convenio petrolero.
En este momento los manifestantes se dirigen a la sede del Sindicato de Petroleros Privados donde mantendrán una reunión para analizar los alcances del acuerdo y seguramente hacer un balance de lo ocurrido. También van a ofrecer una conferencia de prensa para dar una confirmación pública sobre el particular.

* Fuente OPI Santa Cruz

"¿HASTA CUANDO?, DICEN LOS DOCENTES DE SANTA CRUZ"

La Asociación de Docentes de Santa Cruz (A.DO.SA.C) emitió un comunicado, sobre los sucesos de Las Heras y al mismo tiempo envió una carta al gobernador santacruceño, Sergio Acevedo. En la carta, el secretario de los docentes de santacruz, Pedro Muñoz, da cuenta que las instalaciones de la sede provincial, y de la sede de la Filial Río Gallegos, fueron atacadas en la madrugada del 7 de febrero al grito de: “Asesinos” y considera que esa actitud de los atacantes, es consecuencia directa del mensaje y la forma en que se abordó desde el gobierno provincial , la situación de conflicto en la localidad de Las Heras.

Comunicado de A.DO.SA.C

Para quienes habitamos la Provincia de Santa Cruz, los hechos ocurridos en la localidad de Las Heras, nos conmueven, nos duelen, mas no nos sorprenden, aunque resulte duro decirlo. Flotaba en el aire de la zona norte, la sensación de que en algún momento algo sucedería. Y el poder político Nacional y Provincial responsable de esta situación, sabía de esto , de esta olla de presión en la que se encuentran las comunidades de Caleta Olivia, Pico Truncado, Las Heras, entre otras y lo único que hizo durante todo este tiempo fue aplicar la misma nefasta receta: reprimir, dilatar , no brindar soluciones efectivas , concretas y por sobre todas las cosas ocultar al país esta cruda realidad y a cualquier “costo”. Era “políticamente inconveniente” que se conociera la verdad.
Y la verdad nos muestra, que desde hace varios años se viene soportando una terrible situación social , producto de la falta de trabajo a causa del vaciamiento, de la privatización de las empresas estatales la cual fue acompañada por todos los gobiernos de turno , de la ausente política de reactivación industrial a lo largo de todos estos quince años de “emergencia Económica” , de medidas que solo favorecen y protegen a las empresas privadas operadoras, de una política salarial de constantes pagos en negro que no aportan a ninguna caja, pero que se tienen en cuenta a la hora de pagar el impuesto a las ganancias, como si fuéramos los asalariados los “nuevos ricos de la Argentina”. La hipocresía es tal que se premia a quienes evaden aportes y se castiga a las víctimas de este sistema. La hipocresía es tal que antes el mismo gobierno provincial acompañaba el reclamo de los trabajadores petroleros a través de sendas solicitadas , apoyando cortes de ruta en el límite provincial, y hoy critica estas medidas.
Mientras tanto el trabajador debe continuar luchando por que no se lo castigue mas, aún cuando en el mejor de los casos logre un aumento, porque allí también sale perjudicado con este tipo de impuestos.
Pero lo peor de todo esto es la indiferencia, los oídos sordos, la desidia del poder político, la falta de respeto ante el pedido de diálogo para buscar soluciones, porque no se nos escucha.
En todo ese contexto , los trabajadores sobrecargan su tarea , con condicionantes de todo tipo para que su salario alcance a cubrir minimamente las necesidades de su familia. Así los mineros y petroleros trabajan mas horas extras, los docentes asisten enfermos para no perder los 250 o 500 pesos de presentismo, los policías toman mas adicionales, y en la mayoría de los casos todo este esfuerzo llega a cubrir solo el 50 por ciento de la canasta familiar.
Nuevamente las víctimas de toda esta política ha sido una comunidad, el pueblo de Las Heras, han sido los trabajadores en cualquier función o tarea que ocupen. Antes fue Río Turbio, luego Caleta Olivia, Pico Truncado. ¿HASTA CUANDO?
Como señalamos hace dos años, volvemos a insistir en que ni la sordera política ni la represión, son la solución a los conflictos sociales.

NOS SOLIDARIZAMOS CON TODO EL PUEBLO DE LAS HERAS.

EXIGIMOS RESPUESTAS FAVORABLES DEL PODER POLÍTICO AL RECLAMO DE LOS TRABAJADORES.

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Carta de ADOSAC al gobernador de Santa Cruz, Sergio Acevedo

Río Gallegos, 7 de febrero de 2006

Al Sr. Gobernador
Provincia de Santa Cruz
Dr. Sergio Acevedo
S / D

En mi carácter de Secretario General de la A.DO.SA.C. Provincial, pongo en su conocimiento que en la madrugada del día de la fecha, las instalaciones de nuestra sede provincial, como así también la sede de la Filial Río Gallegos, han sido violentadas con epítetos tales como: “Asesinos”, considerando que esta actitud es consecuencia directa del mensaje y la forma en que se abordó desde el gobierno provincial , la situación de conflicto en la localidad de Las Heras y los hechos ocurridos.
Es de su total conocimiento cual ha sido el proceder de esta organización en todos los conflictos sociales que nos ha tocado vivir en forma directa o acompañando el reclamo de otros sectores, no solo en este período, sino en los 45 años de existencia de nuestra institución.
Por tal motivo, y ante la firme posibilidad de que este tipo de hechos se profundicen contra nuestra Asociación de agravarse la situación de conflicto, potenciado ello por sectores del poder político, es que solicito se instruyan las medidas necesarias para evitar acciones de mayor violencia, habida cuenta de que residen en la misma sede gremial otra integrante de la Comisión Directiva y el que suscribe junto a su grupo familiar (esposa y dos hijos de 12 y 4 años respectivamente), responsabilizando a las autoridades de todo lo que pudiera ocurrir tanto en la Adosac Provincial, como así también con otras instalaciones, bienes y demás integrantes de la Asociación.
Atentamente.-

Las Heras: Un video mostraría el ataque

Los investigadores que trabajan en el esclarecimiento del crimen del policía Jorge Sayago tendrían en su poder un video casero que muestra el momento del ataque a la comisaría de Las Heras. Así lo confirmaron fuentes cercanas a la investigación que detallaron que «se escuchan gritos y disparos pero las imágenes están tomadas desde lejos», con lo cual se complicaría la identificación de los responsables.
El video fue el mencionado por el fiscal Daniel Gargaglione apenas ocurrido el ataque pero cuya existencia fue relativizada luego por el mismo funcionario judicial.
Según las fuentes consultadas, la «distancia» en la que están tomadas las imágenes, dificultará la identificación de los responsables del ataque, aunque sí significará un avance en la causa que todavía no tiene imputados.
En tanto, la juez de instrucción de Pico Truncado, Graciela Ruata de Leone, y el fiscal Gargaglione, se dedicaron a tomar declaración a testigos de la balacera en la comisaría de Las Heras.
Ambos funcionarios se trasladaron los 80 kilómetros entre Pico Truncado y Las Heras para interrogar a una decena de testigos, entre ellos, a algunos que afirmaron haber visto gente disparando armas de fuego durante los incidentes que derivaron en el asesinato del policía.
«Significaron un importante avance en la causa», explicó una fuente judicial, aunque la magistrada todavía no imputó a nadie en el caso.
También se confirmó la existencia de un informe policial que dio cuenta de la balacera que recibió la seccional, incluso, la jueza se traslado al hospital del pueblo para interrogar a los policías heridos.
Por otra parte las fuentes judiciales explicaron que se manejan los nombres de 15 sospechosos que pudieron haber disparado armas de fuego, aunque aún no se tienen datos certeros que apunten al asesino de Sayago.
El testigo Roberto Ramírez aseguró en declaraciones radiales haber visto «disparar a gente del pueblo» y señaló a un «cazador de liebres que apuntaba en diagonal a la alcaidía desde su camioneta» con un rifle calibre 22 de mira telescópica.
«Yo llegué cuando terminaba, no vi gente extraña, vi gente disparar, gente joven del pueblo, conté ocho armas, dos con mira telescópica y otras armas cortas», detalló en diálogo con diversos medios
El testigo precisó detalló que vio «la cara de los jóvenes» que estaban en el lugar: «este es un pueblo chico, acá nos conocemos todos, no había infiltrados», aseguró.
Sobre el «cazador de liebres», el vecino aseguró saber quién es por dichos de terceros aunque afirmó no recordar su nombre: «Trabaja esporádicamente en el petróleo y trabajó en un negocio muy conocido acá», dijo. «Lo vi a él tirar pero vi a otro tirador en el piso, lo vi hacer un disparo cuerpo a tierra, apuntando. Acá la gente practica mucho tiro de cacería», explicó el vecino.
La causa avanza y los peritos ya recolectaron importantes elementos para la causa. Uno de ellos sería una caja (vacía) de balas calibre 22 que se encontraba junto a una máquina vial frente al edificio de la dependencia policial atacada. Además se pudo comprobar que los disparos provenían de al menos 3 direcciones. Cabe recordar que la balacera duró más de una hora con lo cual se estima que para sostener el “volumen de fuego” contra el edificio, los agresores debían haber estado “preparados y pertrechados” convenientemente. Por esta razón se especula con que pudo el ataque podrían haber sido deliberado y no espontáneo. En el terreno de las hipótesis también se encuentra el testimonio del testigo Ramírez, quien le apuntó a varias personas del pueblo. En tal sentido se indicó que uno de los supuestos autores sindicados por este testigo, habría abandonado la ciudad de Las Heras y se habría trasladado hacia el sur de la provincia de Chubut.

COMO FUE LA NOCHE DEL HORROR EN LAS HERAS


A continuación transcribimos los escalofriantes relatos que publicó La Nación con respecto a como se habrían dado los hechos esa trágica noche en la localidad de Las Heras.

El impacto de la bala lo tumbó al piso. Le pegó en una clavícula. Quizá, para ese momento, Jorge Sayago aún estaba consciente. Quizá no. Era de noche, pero no era eso lo que más dificultaba la visión. El ardor en los ojos, producto de la gasolina con la que había sido salpicado, era lo que más complicaba los movimientos. Enseguida alguien le sacó el casco reglamentario. Y alguien le partió la cabeza con un objeto contundente. Tal vez era una pala; tal vez, un fierro. La masa encefálica le salió del cráneo. Alguien le clavó una puñalada en la espalda, que le atravesó el estómago. A metros de allí, el oficial Héctor Leal intentó agacharse para socorrerlo. También él estaba en el exterior de la comisaría para contener la embestida de los manifestantes. Un disparo en el hombro le impidió seguir. La bala le tocó un pulmón y perdió la respiración. La boca se le llenó de sangre. Había sucedido lo peor. Era ése el comienzo de la pesadilla que hoy sacude a este paraje patagónico y que conmociona a todo el país.

LA NACION pudo reconstruir, por medio de testigos y de fuentes vinculadas con la investigación judicial, los detalles de la noche trágica que, tres días atrás sumió en una fuerte conmoción a esta comunidad y que despertó el alerta del propio presidente Néstor Kirchner, que dispuso el envío de 250 gendarmes para controlar la situación.
Los datos que surgen de la investigación que se sigue por la muerte del suboficial Sayago, ocurrida el martes último en esta localidad, en medio de un enfrentamiento entre la policía provincial y unos 300 trabajadores petroleros en huelga que rodearon la comisaría local para reclamar la liberación del dirigente sindical Mario Navarro, conmueven a este pueblo.
A criterio de las autoridades policiales, los detalles de la autopsia de Sayago incluida en el expediente muestran la secuencia de su muerte: primero recibió el impacto de una bala, luego cayó al piso, le quitaron el casco, lo golpearon con un objeto contundente en la cabeza y el rostro y finalmente fue apuñalado.
"Se puede inferir que la bala le produce la caída y cuando cae le pegan en la cabeza y lo acuchillan", dijo a LA NACION el comisario Wilfredo Roque, jefe de policía de la provincia de Santa Cruz. "Esto habla del nivel de ensañamiento, alevosía y violencia que hubo esa noche", agregó el uniformado.
La jueza Graciela Ruata de Leone, titular del juzgado de instrucción de Pico Truncado, avanzó ayer en la causa: tomó declaraciones a los testigos del hecho y recopiló datos y pruebas materiales que orientan la investigación hacia la hipótesis de que no hubo infiltrados políticos en la revuelta (de lo que se informa por separado).
Entre los testimonios más valiosos que recopiló se encuentran los de dos oficiales que se enfrentaron con los manifestantes que rodearon la comisaría el martes último para reclamar la liberación de Navarro.
El comisario Héctor Leal es uno de ellos. El estaba afuera, junto con Sayago, aquella madrugada del martes. En su cama del hospital ofreció a un grupo de periodistas su visión de los sucesos. "Al principio nos tiraban piedras, y pensábamos que eran las piedras las que nos lesionaban, pero después nos dimos cuenta de que eran tiros", recuerda.
"No hubo posibilidad de diálogo. Estaba tratando de sacar del lugar a Sayago, que estaba caído. Recibí un disparo en el hombro y automáticamente perdí la respiración y empecé a escupir sangre", rememora. De acuerdo con su relato, los manifestantes no dejaban ingresar la ambulancia en el lugar de los hechos. "Le disparaban a mansalva", dice. "Los sanitarios nos dijeron que les tiraron una molotov debajo de la ambulancia", completa.
A su lado, el oficial Arturo Varela, que recibió un balazo en el antebrazo, no puede ocultar su estremecimiento cuando recuerda el momento en que vio el rostro de Sayago. "Tenía la cara destruida. Me acuerdo de que tenía el casco puesto cuando estábamos operando, pero cuando yo lo vi después de que cayó no lo tenía más", afirma. "Hubo mucha saña, y hubo mucha organización también: nos disparaban en forma coordinada", dice. Leal acota: "Nuestra formación fue salpicada con combustible. Si nos tiran combustible y nos tiran una molotov es un incendio... por eso nos replegamos".
Los informes policiales que se elevaron a la jueza Ruata de Leone indican que en los enfrentamientos la comisaría recibió al menos 130 impactos de bala calibre 22 en sus paredes y vidrios.
Los peritajes policiales indican además que al menos cinco personas apostadas alrededor del edificio disparaban desde ángulos distintos a modo de francotiradores contra los uniformados.
Con sólo pasar ayer por aquel lugar podían verse los agujeros de las balas en las paredes. Un testigo clave que prestó testimonio ayer a la Justicia dijo a LA NACION que vio al menos ocho armas de fuego en manos de varias personas que participaron del enfrentamiento del martes último, entre los que había rifles con mira telescópica.
Se trata de Roberto Ramírez, un albañil de 42 años. El hombre vive a cuatro cuadras de la comisaría, en las inmediaciones del barrio 120 Viviendas, un asentamiento de casas humildes que rodea a la alcaidía.
Se acercó a ver lo que sucedía la noche del lunes último cuando escuchó el conflicto. Llegó 20 minutos después de comenzada la refriega. "Conté ocho armas. Seis eran pistolas y dos eran rifles con miras telescópicas", dijo. "Acá somos pocos. Yo no vi gente de afuera, lo que vi fue a muchos chicos. Vi pibes del pueblo, eso es lo que vi. No vi encapuchados, como los que se ve por tele en los piquetes de Buenos Aires. Eran muy jóvenes, pero eran de acá", agregó.